El Prat de Llobregat fue conocido, durante siglos, como “el pueblo de las fiebres”; nombre genérico que comprendía enfermedades tales como el paludismo, la disentería, el tifus y las hepatitis; provocadas por los mosquitos y el agua no potable. La falta de condiciones higiénicas en el delta del Llobregat, hasta hace muy poco, causó verdaderos estragos a nuestros antepasados, indefensos a merced de un medio hostil e inclemente. Estas son pequeñas historias de aquella gente, marcada por la insalubridad, la pobreza, la incultura, la violencia, el trabajo y el sudor pegado al cuerpo, pero sobre todo, por un amor desmedido hacia esta tierra.

domingo, 28 de abril de 2013

La Telegrafía del Prat I

En los terrenos del aeropuerto de Barcelona–el Prat, muy cerca del cementerio municipal, se encuentra una pequeña construcción de aire modernista que pasa desapercibida para la mayoría de las personas que la contemplan. La Central telegráfica sin hilos, conocida popularmente como la Telegrafía, fue diseñada por Josep Puig i Cadafalch, construida por Josep Monés i Jané y financiada por la Marconi’s Wireless Telegraph Company Limited; como parte de la red telegráfica sin hilos de España que debía comunicar la península con Canarias, América y resto de Europa. Tras años de servicio ininterrumpido, fue abandonada en la década de los años cincuenta, convirtiéndose en almacén y cuadra de diseño para el privilegiado ganado pratense; que casi provocó su desaparición.  Restaurada en el año 2004, es, probablemente, la única central radiotelegráfica construida por Marconi que se conserva en España.


La Telegrafía del Prat en la actualidad


LA TELEGRAFIA DEL PRAT
Construcción
El 21 de marzo de 1911, el constructor local, Josep Monés i Jané (1) –autor, entre otros edificios emblemáticos del Prat, de la granja de la Ricarda- , firmó un contrato con la promotora Marconi’s Wireless Telegraph Company Limited, por el que se comprometía a construir, en el plazo de dos meses, el edificio que albergaría la central telegráfica sin hilos del Prat de Llobregat; según los planos de Josep Puig i Cadafalch (2), una de las figuras principales del modernismo catalán.  En agosto del mismo año, el ministerio de la Guerra autorizó la instalación de la estación radiotelegráfica ubicada en la finca “La Ricarda”, propiedad del industrial Manuel Bertrand, que en noviembre ya estaba en funcionamiento.
La Telegrafía del Prat es un edificio austero, de pequeñas dimensiones -11x6 metros, aproximadamente-, con planta y altillo, y cubierta de teja árabe a dos vertientes. Se encuentra aislado del suelo mediante una estructura de pilares de hormigón y vueltas de mahón. La fachada principal es simétrica, con cabecera escalonada de estilo flamenco y mansardas laterales; en la posterior, más sencilla, sobresalen un grupo de ventanas de composición vertical.  En una de las fachadas testeras, también simétricas, destacan una escalera exterior de dos tramos hasta la planta altillo y cabecera maciza con dos chimeneas; mientras que en la opuesta encontramos dos grandes ventanas cuadradas en planta baja y tres verticales en planta altillo. La planta baja estaba destinada a albergar la sala de telegrafía y una zona de atención al público, mientras que la planta altillo estaba diseñada como vivienda del telegrafista y su familia; aunque según testimonios orales, fue utilizada como espacio de trabajo administrativo.
El edificio llegó a tener cinco grandes antenas entrelazadas (1915), la central medía 85 metros y las cuatro restantes, 60 metros cada una; todas ellas de madera de pino de melis y forradas de hierro; visibles desde muchos kilómetros.
DESCRIPCIÓN
El diario La Vanguardia, en su edición del día 1-7-1914 (3) narra la visita de la Sociedad Astronómica de Barcelona a la estación radiotelegráfica del Prat de Llobregat: “pudieron examinar en primer término el motor de gasolina que sirve para cargar una batería de acumuladores; la corriente de éstos acciona una dinamo que tiene acoplado sobre el mismo eje el disco rotativo del excitador Marconi y el motor un alternador; la corriente de éste pasa á un transformador para levar el voltaje, estando intercalado en el circuito secundario del mismo el interruptor, una batería de condensadores, el excitador Marconi antes mencionado y el inductor del transformador de alta frecuencia, cuya corriente inducida puede ser ya lanzada á la antena; aunque, según explicó el señor Crespo (jefe de la estación), ordinariamente aquella estación no funciona de esta manera, sino que esta última corriente carga otra batería de acumuladores cuya descarga entre dos semiesferas metálicas produce la descarga oscilante que acciona sobre la antena.
En otra habitación separada se hallan el manipulador de la estación transmisora y todos los órganos de recepción. Recibieron instructivas explicaciones sobre el funcionamiento del detector magnético de Fleming, etc., y por fin, en la parte exterior del edificio, las grandes antenas sostenidas por postes metálicos, de las cuales el del centro tiene 85 metros de elevación”.
DECADENCIA, ABANDONO Y RESTAURACIÓN
Después de un crecimiento continuo hasta el año 1927, la red telegráfica sin hilos española entró en un periodo de estancamiento hasta su práctica desaparición, durante la guerra civil. Tras la contienda, su uso se restablece, pero con una utilización minoritaria. La proximidad de la casa de la Telegrafía del Prat al aeropuerto (4), junto a las pocas perspectivas de futuro, desembocaron en la retirada de las antenas por parte de la empresa concesionaria de Marconi el año 1949. El año 1952, el último telegrafista de la estación del Prat, el señor Joan Petrus se jubiló, y con él, el edificio modernista de Josep Puig i Cadafalch, que fue desmantelado y cayó presa del olvido. Durante décadas, el edificio y los terrenos adyacentes fueron utilizados como almacén, cuadra y matadero de ovejas, llegando a un estado precario de conservación que hizo temer por su conservación.
BCIL (Bien Cultural de Interés Local)
El 26 de junio de 1996, el Ayuntamiento del Prat de Llobregat acordó en pleno municipal la declaración de la central telegráfica sin hilos como BCIL y su inscripción en el Catálogo del patrimonio cultural catalán, acogiéndose a la Nueva Ley del Patrimonio Cultural Catalán (ley 9/93, de 30 de septiembre), que permitía a los consistorios tomar parte en la defensa de su patrimonio, mediante la figura del BCIL, que protegía a los edificios destacados de la población. Eusebi Casanelles, director del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Catalunya, argumentó: “ La preservación de este edificio es necesaria por dos motivos. Es uno de los pocos edificios técnicos que existen en Catalunya y constituye un testimonio excepcional de la introducción de la radio en Catalunya y por tanto se puede considerar como uno de los símbolos del inicio de una de las tecnologías más importantes del siglo XX”.
Probablemente, la Telegrafía del Prat es el único edificio que se conserva de la red telegráfica sin hilos creada por Guglielmo Marconi en España. Su importancia radica en que esta tecnología constituyó un avance crucial en las comunicaciones mundiales y abrió el paso a otros inventos basados en la aplicación de las ondas electromagnéticas.
REHABILITACIÓN

El edificio fue restaurado por Aena el año 2004, siguiendo el proyecto del arquitecto Lluís Domènech Girbau, bisnieto del modernista Lluís Domènech i Montaner. Actualmente, se encuentra ubicado en los terrenos del aeropuerto de Barcelona-el Prat, cerca del cementerio municipal. La rehabilitación ha conservado los elementos característicos de la construcción, aunque ha desaparecido la escalera exterior de dos tramos a la planta altillo y la disposición y forma de algunas ventanas. En un primer momento, se barajó la hipótesis de convertir el edificio en un museo de la radiotelegrafía, recreando cómo eran estas sedes a principios del siglo XX, aunque, finalmente, no se le ha dado ningún uso.

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